Mi experiencia
laboral bajo la contingencia.
Durante la contingencia he vivido diferentes
experiencias, como profesionista y como parte de una familia, debo decir que no
todo se ha facilitado para mí, pues al desempeñarme como maestra en mi trabajo y
como madre de 2 niños en edad escolar ha
sido un reto y una muy interesante experiencia, que si bien en ocasiones me absorbía
por completo, también ha representado la oportunidad de disfrutar del
aprendizaje con mis hijos y por otra parte innovar en el contacto a distancia
con mis estudiantes.
La manera en que
trabaje con mis alumnos fue por medio de whatsapp, correos electrónicos y en
algunos casos por llamadas telefónicas, mismas formas que considere facilitarían
el trabajo desde casa para mis estudiantes, pero en el caso de varios de ellos
no fue así, pues el acceso estas tecnologías no se encontró al alcance de
todos, el acceso a internet representa un gasto y en consecuencia un número significativo de jóvenes
no pudo contar con este servicio de manera permanente, la economía de sus
familias se vio afectada por el desempleo y eso dificulto aún más la comunicación,
también otro pequeño grupo, los estudiantes foráneos regresaron a sus lugares
de origen y en dichos lugares no contaban con conectividad teniendo que salir
de sus comunidades exclusivamente para hacer envió de sus evidencias, por lo
que la comunicación con ellos también fue intermitente, lejos de lo que puedan pensar, el tener
estudiantes citadinos no asegura el acceso a las tecnologías de información y comunicación.
A pesar de todas estas situaciones puedo decir que la mayoría se mostró con interés
en continuar en la distancia, se preocuparon por seguir trabajando y
aprendiendo, esto me causa gran satisfacción, pues la contingencia en la que nos encontramos nos llevó,
a mis alumnos y a mi persona a ser más comprensivos, creativos y empáticos. Cierto
es que deseo que todo esto se termine pronto para poder regresar a las aulas,
pero como siempre estoy segura, como buenos maestros de T


